Newsletter

La conversación pendiente

Es uno de los temas que más ansiedad genera en la crianza: la educación sexual. ¿A qué edad debe empezar? Muchos padres posponen esa conversación crucial esperando que la escuela —o internet— se encargue.

Hay preguntas que llegan antes de que sepamos responderlas. “¿De dónde vienen los bebés?” “¿Por qué sangra mamá?” “¿Qué es eso que hacen en la tele?”. En muchas casas, esas preguntas provocan silencios incómodos, miradas entre adultos y una frase que funciona como refugio: “Quizá todavía es demasiado pronto”. Pero ¿lo es realmente?

La educación sexual no empieza con una charla solemne en la adolescencia. Empieza mucho antes, en la infancia, casi sin que nos demos cuenta. Empieza cuando un niño aprende el nombre de las partes de su cuerpo sin vergüenza; cuando una niña entiende que su intimidad merece respeto; cuando alguien responde con naturalidad a una curiosidad que, en realidad, es profundamente humana.

Los expertos coinciden en que la educación sexual debería comenzar desde los primeros años de vida, adaptada a cada etapa. En los más pequeños, no se trata de hablar de relaciones sexuales, sino de explicar el cuerpo, los límites y el consentimiento. Nombrar el pene o la vulva con la misma naturalidad con la que se dice “mano” o “rodilla”. Enseñar que hay partes privadas y que nadie puede tocarlas sin permiso.

Con el tiempo llegan otras conversaciones. La menstruación, por ejemplo, sigue siendo para muchas niñas una sorpresa incómoda cuando aparece por primera vez. Y, sin embargo, hablar de ella con antelación puede convertir ese momento en algo comprensible, incluso cotidiano. Lo mismo ocurre con la masturbación infantil, una conducta frecuente que muchos adultos interpretan con alarma. Los especialistas recuerdan que, en la mayoría de los casos, es simplemente una forma de exploración del propio cuerpo.

Luego aparece el deseo. La adolescencia trae preguntas nuevas y emociones intensas. Si el diálogo no ha existido antes, entonces sí puede parecer “demasiado tarde”. Porque hablar de sexualidad no es una única conversación: es una suma de pequeñas respuestas a lo largo de los años.

Quizá la clave no sea preguntarse cuándo empezar, sino cuándo escuchar. Los niños no necesitan discursos perfectos, sino adultos disponibles. Y a veces, la mejor respuesta a una pregunta difícil no es un silencio incómodo, sino otra pregunta sencilla: “¿Qué es lo que te gustaría saber?

Si quieres seguir explorando esta conversación incómoda —y necesaria— sobre cómo hablar de sexo con los hijos, puedes escuchar el episodio “Hablar de sexo” del podcast Sobre (vivir) a la crianza, un espacio impulsado por El Periódico y conducido por la periodista Samanta Villar. En este programa, que aborda cada semana las dudas, contradicciones y retos cotidianos de madres y padres, se reflexiona precisamente sobre cuándo empezar a hablar de sexualidad y cómo responder a la curiosidad infantil sin tabúes ni silencios incómodos.

Puedes profundizar y saber más,
escuchando el episodio completo:
- Advertisement -spot_img

Sigue leyendo

Apúntate a nuestra newsletter